China desafía a Elon Musk con su plan de desarrollo tecnológico para 2025
¿Qué implicaciones tiene el primer implante de un chip cerebral de Neuralink en un ser humano? ¿Cómo reacciona China ante este avance de su rival estadounidense? En este artículo, te contamos todo lo que debes saber sobre la carrera tecnológica entre las dos potencias mundiales y cómo afectará al futuro de la humanidad.
Neuralink: el sueño de conectar el cerebro a las máquinas
Neuralink es una empresa fundada por el multimillonario Elon Musk, conocido por sus proyectos innovadores como Tesla, SpaceX o Hyperloop. Su objetivo es desarrollar una interfaz cerebro-computadora que permita a las personas controlar dispositivos electrónicos con solo pensar. Según Musk, esto podría mejorar la calidad de vida de las personas con parálisis, aumentar la capacidad cognitiva humana y facilitar la comunicación con la inteligencia artificial.
El pasado 30 de enero de 2024, Musk anunció que se había realizado con éxito el primer implante de un chip cerebral inalámbrico de Neuralink en un ser humano12. El chip, llamado Telepathy, consiste en 64 hilos flexibles que se insertan quirúrgicamente en una parte del cerebro que controla el movimiento. El chip registra y transmite las señales cerebrales a una aplicación que las decodifica y las envía a los dispositivos externos que se quieran controlar3.
Musk afirmó que el paciente se estaba recuperando bien y que se habían detectado picos neuronales prometedores. También dijo que el objetivo de Neuralink era permitir que las personas controlaran el teléfono o el computador, y a través de ellos casi cualquier dispositivo, con solo pensar1. Además, expresó su visión de que algún día se podría lograr una fusión simbiótica entre el cerebro humano y la inteligencia artificial.
Made in China 2025: el plan de China para liderar la tecnología mundial
Mientras Estados Unidos celebra el logro de Neuralink, China no se queda atrás en su ambición de convertirse en una potencia tecnológica global. Desde 2015, China tiene en marcha un plan estratégico llamado Made in China 2025, que busca impulsar el desarrollo de diez sectores clave, como la tecnología de la información, la robótica, la aeroespacial, la biotecnología o la inteligencia artificial45.
El plan se basa en una serie de políticas industriales y de ciencia y tecnología dirigidas por el Estado, que incluyen el financiamiento, la regulación, la investigación, la educación y la adquisición de tecnología extranjera. El objetivo es incrementar la participación de China en toda la cadena de valor de estas industrias, desde la innovación hasta la producción, y reducir su dependencia de las importaciones y los proveedores extranjeros6.
En octubre de 2020, China aprobó su decimocuarto plan quinquenal, que cubre el periodo 2021-2025, y que continúa con la estrategia de Made in China 2025. El plan enfatiza la necesidad de lograr un desarrollo económico saludable, una autosuficiencia tecnológica, una protección ambiental y un desarrollo pacífico7. También establece la meta de convertirse en una economía moderadamente desarrollada para 2035.
¿Qué consecuencias tendrá la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China?
La competencia entre Estados Unidos y China por el liderazgo tecnológico mundial no es solo una cuestión económica, sino también política, militar y social. Ambos países tienen visiones diferentes sobre el papel de la tecnología en la sociedad, la gobernabilidad, los derechos humanos y la seguridad. Por eso, la carrera tecnológica entre las dos potencias puede tener implicaciones profundas para el futuro de la humanidad.
Por un lado, la rivalidad tecnológica puede estimular la innovación, la inversión y la cooperación entre los actores públicos y privados de ambos países. También puede generar beneficios para los consumidores, los trabajadores y los ciudadanos, al ofrecerles más opciones, oportunidades y servicios. Además, puede impulsar el desarrollo de soluciones para los grandes desafíos globales, como el cambio climático, la salud o la educación.
Por otro lado, la rivalidad tecnológica puede generar conflictos, tensiones y desconfianza entre los dos países y sus aliados. También puede provocar una fragmentación del sistema internacional, al crear bloques tecnológicos incompatibles y excluyentes. Además, puede amenazar la seguridad, la privacidad y la ética de las personas, al exponerlas a riesgos como el espionaje, el ciberataque, la manipulación o la discriminación.
Un futuro incierto y apasionante
El primer implante de un chip cerebral de Neuralink en un ser humano y el plan de desarrollo tecnológico de China para 2025 son dos ejemplos de cómo la tecnología está transformando el mundo a una velocidad vertiginosa. Estos avances pueden abrir las puertas a un futuro lleno de posibilidades, pero también de incertidumbres y desafíos. Por eso, es importante que los gobiernos, las empresas, las organizaciones y las personas estén atentos, informados y preparados para afrontar los cambios que se avecinan.
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